Dos vírgenes

Por Ger, Nat, Ariel y Pablo Andrés Bobadilla

Hablamos con Adrián Candelmi y Esteban Ibarra, fundadores de Espacio Virgen y sus talleres de entrenamiento creativo en diseño. En la entrevista nos cuentan la historia del proyecto y porqué a vos también te gustaría ser virgen.

Como exploradores siderales, la consigna era visitar espacio virgen. Las coordenadas, ubicadas en la ciudad de Buenos Aires, nos permitían prescindir de naves e ir caminando. Así que una linda tarde de Palermo, cerca de las 15hs, nos acercamos a charlar con Adrián Candelmi y Esteban Ibarra, los fundadores de Espacio Virgen, un proyecto de entrenamiento creativo en comunicación y diseño.

Frente a la plaza Armenia, al lado de un restaurant hindú, comparten lugar Virgen y el estudio Guapo, de Esteban. En esta ocasión, los entrevistadores de muyricotodo* éramos tres ex alumnos de Adrián Candelmi que queríamos conocer su nuevo emprendimiento y de paso visitarlo porque hacía tiempo que no lo veíamos. La charla fue muy cordial y amigable y nos enteramos que como nosotros, cada vez más gente realiza peregrinaciones hasta Virgen. El mate con el que nos convida Adrián se lo regaló una alumna de Entre Ríos que viajaba semanalmente para los encuentros, así también vienen otros desde Rosario, Brasil, Uruguay o México, en búsqueda de una experiencia creativa distinta.

Adrián nos muestra el lugar, el espacio es genial y cómodo para poder dar los talleres. Hay 2 habitaciones, una es el aula en donde dan los talleres y la otra es donde está Guapo. Un ambiente amplio con una gran mesa con proyector, muchos libros de diseño, de branding, flyers. Se respira diseño en el aire y en el barrio. Es un lugar con constantes apariciones de imágenes. Mientras nos acomodamos en un patiecito que conecta las dos habitaciones, junto a una cocina con aspecto de barra, Adrián dice: “Más de 10 personas no entran en cada aula, todo el mundo quiere hacer el taller a la noche, de día estamos semi vacíos y por la noche se llena, la gente se queda a comer, los sábados son medios raros, hemos hecho talleres los domingos y han funcionado bien”. Así, de a pequeños grupos, esta nueva propuesta educativa va sumando adeptos desde distintos puntos de Latinoamérica.

Génesis

Esteban nos cuenta que cuando todo era nada, surgió el nombre: “Virgen fue un nombre que tenía en mente desde siempre, decía: el día que haga algo, le quiero poner Virgen. La primera reunión fue un viernes, teníamos una sede armada que había sido una escuela de creatividad, que nos permitía instalarnos rápidamente. Al principio teníamos otro socio y Adrián no estaba. Le mandé un mail preguntando ¿Querés armar una escuela de diseño? Me respondió que estaba con muchas cosas, que no sabía si podría. Al día siguiente le mandé un mensaje diciendo: se va a llamar Virgen, y ahí compró rápidamente la idea.
Ser virgen es tener un espíritu virgen, tener la capacidad de que tu mente esté virgen para absorber contenidos, generar nuevas propuestas, sentir que siempre hay mucho para aprender, para estudiar, para formarte mas allá del juego con lo religioso y la virginidad. Es un nombre fuerte y abstracto para que a cada uno le pegue por distintos lados. La primera web te preguntaba desde el front page ¿Vos sos virgen? Decir que un profesor o un alumno es virgen, tiene gancho. No somos el Instituto de la Inmaculada Concepción, somos Virgen”.

Adrián: Claro, no es un nombre que surge desde el intento de ser cancheros, el estudio de Esteban se llama Guapo, yo armé Terrorismo Gráfico, nos gustan los nombres con gancho. Virgen es como un concepto que surge después de muchos años de dar clases en muchos lugares, Esteban era ayudante de cátedra mío en la UP y ahí empezó a surgir una cosa en los recreos, una instancia de pensar cambios, comentar qué mal esto, qué bueno sería hacer esto otro, una clase, una corrección, una cursada, después fuimos a la Universidad de Morón y a la Escuelita de Creativos, donde también lo llevé como ayudante y luego él inclusive tuvo sus propios cursos. Ahí se empezó a redondear mucho más viendo todos los aspectos de cada institución educativa, sobre todo en el caso del diseño donde no había una opción alternativa a lo netamente académico y formal. 

Rescatamos la estructura del taller, donde el docente es un profesional de lo suyo que en muchas academias no es valorado como tal, allí pasa a ser un profesor, una figura oscura y gris desde su vínculo con el alumno y no por sus logros. A veces los alumnos no saben quién es el docente, a veces porque el docente se encarga de taparlo y a veces porque a la institución no le interesa que se potencie.

Acá todos los docentes son grandes diseñadores o personas que hacen grandes cosas y nos llena de orgullo que pase eso. Por otro lado, los alumnos encuentran en un lugar muy cálido una relación distinta a lo que es un aula, con el pasado de tarjeta, las notas que te califican, acá no hay notas, sino producción que a vos te llene en función de lo que viniste a buscar.

Esencia

Adrián y Esteban están exultantes, enamorados del proyecto. Nos hacen pensar en John y Yoko cuando recién se casaron, una de las primeras colaboraciones de la pareja fue el disco Two Virgins. El pensador argentino Rafael Cipollini describe esa unión en su libro Contagiosa Paranoia como “el casamiento entre el pop y la vanguardia”.
Ibarra y Candelmi, aún solteros, proponen la unión –civil, horizontal, sin título- del placer y el conocimiento, corriéndose de la formalidad académica, no citan a Paulo Freire ni a Jacques Rancière o a ningún filósofo de la educación, pero su idea trasunta la matriz de la filosofía: amor por el conocimiento. Proponen el aprendizaje constante y con su desconfianza sobre los títulos y diplomas parecen coincidir con la idea del filósofo y ensayista francés Alain: “Saber es saber que se sabe”. Adrián zanja la distancia con los centros de enseñanza tradicional: “Generar nombres gancheros para los talleres viene de que somos Virgen, no un instituto. Ya no nos bancamos que los talleres no tengan un nombre con gancho, no puede haber un taller llamado Morfología. Se llaman: Tu propia Bandera, Odio hacer webs, Infografreaks, Dame fuego, Enter the types, Jaqueada a la Producción Gráfica”.

¿Los talleres están orientados a gente que terminó la carrera, que está empezando, que va por la mitad o para un curioso que quiere adentrarse en el diseño?

Esteban: En un primer momento planteábamos el proyecto casi como una carrera dividida en tres niveles, partiendo desde lo básico hasta llegar a trabajar con clientes reales. Ante la imposibilidad de imponernos con un nombre desconocido y un producto extraño, tuvimos que optar por una metodología más de taller con gente a punto de egresarse, que hiciera que el producto se diera a conocer y se pueda ir afianzando. En una idea que ronda lo utópico, esperamos crecer hasta poder ofrecer quizá una carrera alternativa a lo que se conoce en la formación para Diseño. El perfil del alumnado se fue dando por los docentes de los talleres, a la vez los talleres son muy específicos, pensados para que le guste a gente quizá como nosotros, que busca una experiencia concreta. De vez en cuando nos colamos en algunas clases, queremos tomar todos los talleres y no sabemos cómo manejar esta situación de director- alumno- docente, yo te cobro, luego te pago, y luego hago la tarea que me digas.

Esa dinámica está buena y se forma como una gran familia. La gente no viene a perder el tiempo o a especular con una nota, queremos que no les exija mucho tiempo de su vida laboral. Algunos vienen cuando salen de la agencia o el estudio en el que trabajan, o después de un trabajo muy acartonado, otros que aún no han publicado nada. Hay gente que viene a actualizarse, que egresó hace mucho tiempo. De distintos palos: creatividad, diseño, han venido arquitectos.

Adrián: Nos encanta hacer Virgen, haber encontrado un formato súper flexible o súper dinámico. A veces tenemos un taller más clásico u ortodoxo que puede durar 16 clases, y entonces buscamos el modo para que cierto contenido pueda darse en 4 clases.
Hay otros de 2 meses e incluso de una sola jornada con actividades a la mañana y con un almuerzo o una cena. 

Esteban: El tronco común de nuestros talleres dura 4 meses, también nos genera una polémica interna. A primera vista parecen extensos. Generalmente, los talleres son dos jornadas y se terminan, nos interesa que los contenidos sean ricos y que el alumno pueda hacer un desarrollo y eso es difícil lograrlo en pocos encuentros. Paulatinamente queremos lograr que los talleres tengan una continuidad como la que hay en las carreras académicas, pero manteniendo el enfoque en el desarrollo del potencial del alumno. El docente termina de conocer al alumno, el alumno termina de conocer al docente y se arma un grupo más sólido.

Culto

La cantidad de alumnos en Virgen es reducida, Adrián explica por qué: “Nosotros tomamos como mínimo para arrancar un taller 5 personas inscriptas. A veces pasa que arranca con el máximo de 10 y al tiempo van dejando por complicaciones laborales, horarias o lo que sea y queda un grupo chico. No nos interesa la masividad, por el contrario, queremos que sean pocos, pero buenos. Siempre la idea fue poder recomendar un virgen para estudios o agencias, y entonces es fundamental mantener un vínculo cercano, saber de dónde vino, qué hace y a partir de la producción que surge en el taller y que mostramos en la web, poder lograr que encuentre un proyecto en el que aplique lo que hace”.

¿Hay algún proyecto que haya surgido en Virgen y luego se haya realizado por afuera?

Adrián: Tenemos un formato que se llama Laboratorio, en el que se trabaja con un cliente externo, los alumnos Virgen, un docente y se hace un producto determinado. Dentro del taller que doy yo de Creatividad, se hizo un trabajo para una obra de teatro que se llamaba Saberlo Todo, y lo que se planteó fue una dinámica muy piola, inclusive los chicos no sabían que iban a hacer ese trabajo, les dijimos que la clase se hacía en un espacio fuera de Virgen, los citamos en una dirección y cuando llegaron descubrieron que era un teatro. Lo que se hace en estos casos es que el cliente nos de una consigna, los alumnos trabajan, el cliente elige pero no paga el trabajo en dinero, sino que el trabajo seleccionado es becado en otro taller.

Nos movemos mucho para interactuar con medios o con marcas. Sabemos muy bien que tenemos un buen nombre y gráfica, tratamos de que los talleres tengan nombres atractivos, se va generando una mística Virgen. Cuando terminás un taller tenés tu remera Virgen, no hay muchas, no se pueden comprar, pasás a ser parte de algo. Los alumnos las llevan con orgullo. Y no es fácil andar con una remera que diga virgen, te la tenés que bancar.

Esteban: En el pasado reciente hubo un taller para un estudio mexicano, vinieron a hacer un curso intensivo de tres semanas, son tres chicas que se conocen de toda su vida, estudiaron en el mismo colegio, luego en la misma universidad la misma carrera y ahora tienen el mismo estudio, y sentían que les faltaba encontrar herramientas que potencien su desempeño dentro de su emprendimiento. Entonces armamos un taller exclusivo para ellas. El estudio se llama Spectro, se armó la dinámica de Spectro es Virgen, en tres niveles de formación: identidad, diseño de marca, web y algo de diseño editorial. Tenían que desarrollar, a lo largo del taller, un producto que vinculara culturalmente a México y Argentina. El producto se llamó El coso, ellas estaban impactadas por el lenguaje, y tomaron una palabra que nosotros usamos como un comodín.

Vinieron con muchas ganas de hacer cosas y se fueron muy enriquecidas. Justo uno de los días en que estaban era 9 de Julio, entonces hicimos un locro y bifes, invitamos a los docentes de todos los talleres para que las conozcan, cada sábado también invitábamos a otros vírgenes para que compartieran un taller con ellas y se produjeran intercambios.
A futuro tenemos ganas de llegar al interior del país. Nos gustaría poder potenciar en distintos lugares algunas propuestas que existen y con las que nos vinculamos, siempre con respeto a las ideas y formas locales, no ir a imponer lo que es moda en Buenos Aires. Queremos ir de a pasos pequeños, también abrirnos al exterior, Adrián fue a dar un taller para Johnson & Johnson a Ecuador. Son aperturas interesantes. Estamos abriendo la parte más corporativa, capacitación para empresas, colaboramos con Avon, luego con Natura.

Espíritu colectivo

Desde la web, Virgen enumera las distintas disciplinas sobre las que ofrece capacitación y exhibe sus distintos formatos grupales como ciclo de talleres, workshop, salida de grupo. También destacan la práctica real y la proyección nacional y regional del proyecto.

¿Cómo ven al diseño latinoamericano?

Adrián: En los últimos tiempos se nota un gran deseo de que se materialice todo lo que siempre se vino haciendo pero que permanecía tapado porque los libros importantes venían de Estados Unidos o de Europa y lo reconocido como bueno era el diseño de esos países.

En el mercado interno latinoamericano tenemos una cosa local muy fuerte, pero celosa. Lo bueno de estos últimos años es que crecieron proyectos unidos, muchos diseñadores de otros países vinieron a Argentina a hacer cosas, muchos locales bajaron el ego canchero que caracteriza a los argentinos y se van dejando los celos de lado.
Vemos muchas postales que traen los alumnos y notamos que estamos llenos de colores muy vivos, hay un lenguaje muy latino, hay una riqueza tipográfica muy gestual.

Esteban: La nacionalidad tiene mucha fuerza en la producción, hay una independencia estilística dentro de cada país de la región. No es que mirás dos afiches y decís este lo hizo un colombiano y este un mexicano. Argentina siempre fue la más Europea en cuanto a la paleta cromática y tipográfica, ahora está mirando más hacia adentro de la región.

Adrián: Ahora los cruces tienen otra fuerza también: Buenos Aires está en el epicentro de los cambios porque convoca, viene gente que lleva y trae ideas, las relaciones se multiplican y hay más colaboración. Yo viajé hace 10 años a Monterrey a unas conferencias y me volví con un llavero de recuerdo y unos pocos contactos. Ahora todo el mundo pasa por muchas partes y va repartiendo lo que encuentra, en otras décadas era todo más estático. Hoy la gente viaja mucho e interconecta lo que pasa en distintos lugares, genera redes.

Humanidad

Si bien Adrián y Esteban hablan del espíritu, la aparición que esperan no es la de ninguna deidad, sino la manifestación de la creatividad mediante el encuentro con otros. En su prédica, una palabra constante es vínculo. Sartre en su libro El Hombre y las Cosas, postuló: “…todo está fuera, todo, inclusive nosotros mismos: fuera, en el mundo, entre los demás. No es en no sé qué retiro donde nos descubriremos, sino en el camino, en la ciudad, entre la muchedumbre, como una cosa entre las cosas, un hombre entre los hombres”.
Así, en su práctica basada en la interacción, Virgen muestra que la base de su fe radica en los terrícolas.

¿Cómo resuelven la evaluación de los trabajos sin un sistema de notas?

Adrián: No hay notas pero hay seguimiento, diálogo, intercambio y bajada de línea. Algunas veces cuesta que los alumnos entiendan que el techo lo ponen ellos.
El factor humano es muy importante, se mide mucho la calidad docente por el vínculo humano y también por su valor profesional. Lo que más nos importa es que venga alguien que ame lo que hace y que encare cada clase con lo mejor de sí. Que tanto el docente como el alumno sientan que está buenísimo venir a Virgen porque es animarse a otra cosa, mantenerse en búsqueda. La primera convocatoria de docentes fueron amigos, que apostaron a un formato nuevo. Esteban es el director creativo, yo trato de estar en el seguimiento con los docentes, trabajamos en conjunto la presentación de los contenidos de un taller y su concepto.

¿Por qué un alumno debería venir a virgen?

Esteban: Porque les damos el espacio para que sea suyo. Se genera una sensación de pertenencia y de experiencia conjunta. Tenés que ser virgen porque vas a ser parte del proyecto.

Adrián: Coincido, pasa por la felicidad que te da hacer lo que te gusta, tratamos de que la experiencia de aprendizaje sea disfrutable.

Para más información:
www.espaciovirgen.com.ar

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@Adrian Candelmi - @Esteban Ibarra
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